Para poder suministrar GNL como combustible en vehículos, con espacio y peso limitados, se requiere instalar tanques criogénicos que mantengan en estado líquido el gas natural, y por consiguiente a menos de -160°C. Una bomba dentro del recipiente criogénico minimiza la fuga de calor y limita la exposición externa; adicionalmente estos tanques deben soportar las vibraciones de los vehículos.
Estos tanques operan a presiones bastante bajas (5-18 bar) en comparación con el CNG. Un vaporizador está montado en el sistema de combustible que convierte el GNL en gas para introducirlo al motor para su combustión. China es el líder en número de vehículos con LNG, supera los 150.000.
El GNL vehicular también puede utilizarse para la refrigeración de la carga aprovechando su baja temperatura